El modelo de gestión de la reputación actual se encuentra ya en su estado de madurez

30/09/2009
Francesc Grau
El modelo de gestión de la reputación actual se encuentra ya en su estado de madurez

Aunque suene quizá un tanto arriesgado por mi parte afirmar esto, me atrevo a decir que el modelo en que los profesionales de la reputación online corporativa trabajamos, y también cómo los usuarios llegan a la información, está llegando a su estado de madurez, proviniendo de su rápido crecimiento, y vislumbrando, no muy lejos, su declive. El modelo que hoy categorizamos como ‘mejora de la reputación online’ de una persona u organización se basa, en gran medida, en la optimización de resultados en SERPs (en esencia, los 10 primeros resultados del principal buscador) por la keyword primaria (el nombre o la marca) de la persona, empresa, producto o institución. Aunque cada vez se van incluyendo resultados más variados y fuera del alcance de las 'optimizaciones'. Pero a medida que el mercado de internet va creciendo en nombre de usuarios, (1) profesionalizan su experiencia en la red, (2) realizando búsquedas más acuradas y (3) comprendiendo mejor los resultados obtenidos. Esta maduración es muy buena porque estamos rodeados de individuos cada vez más informados, formados, concienciados… en definitiva: normalizados en la cultura de la vida online; permitiendo avances a todos niveles: personales y profesionales, acelerando procesos increíbles de comunicación, ventas y transacciones con unas cantidades de datos nunca antes imaginados! Pero toda esta maravilla tiene sus costes en las empresas y organizaciones, y tienen hoy que presentarse ante sus públicos, ya no tan solo con unos productos y servicios líderes y diferenciales, sino con una reputación impecable. El caso es cómo accedemos a esta ‘reputación’ (o paso previo al juicio de valor personal, realizado con el conjunto de información obtenida), y la respuesta es clara: a través de buscadores y medios sociales. Pero hoy me centro en el curioso caso de los buscadores y su próxima obsolescencia. Viendo el comportamiento de este usuario, cada vez más avanzado, vemos que el acceso a esta información que luego él sacará los juicios de valor (determinando la reputación del objeto u sujeto visto), lo hace a través de:

  • búsqueda con la keyword principal. Normalmente con el nombre exacto de la persona, la empresa o el producto que desea obtener información. Aquí el posicionamiento orgánico de las entradas es clave, y los trabajos de optimización SEO son esenciales para aparecer dentro del codiciado TOP10 de Google, Yahoo, Bing y otros. Empieza a entrar en desuso precisamente por el conocimiento que es susceptible a la optimización por parte de profesionales, y no siempre, esta optimización tiene porqué ser ‘objetiva’.
  • búsquedas por strings más exactas. ‘La cabra siempre tira al monte’, y la comunidad online tiende a infinito, y por tanto, la atención deriva a la larga cola. Para disfrutar de ella, se debe salir de los resultados por criterios genéricos (compuestos por 1 o 2 palabras, el simple nombre de la persona, marca o empresa) y empezar a realizar búsquedas con más de una, dos o tres palabras, afinando cada vez más. Saben que con cada palabra de más añadida eliminan ruido y se dirigen con mayor exactitud al objeto de la búsqueda. Incluso provocan la aparición de resultados positivos y negativos con ayuda de algunas palabras explícitas. De esta manera, se obtienen unos resultados más ‘naturales’ y orgánicos (si cabe ;-) ), acercándose a conseguir configurarse una idea más próxima a lo que hay publicado en la red sobre el objeto de búsqueda.
  • sitios que no controlamos. En esta web social en que estamos inmersos, tenemos que concienciarnos que del volumen de información que guarda relación a nuestra organización (o a nosotros mismos), realmente vamos a poder controlar una parte relativamente pequeña, que estará bajo espacios ‘corporativos’ (blogs, grupos, foros, etc.) bajo nuestro paraguas. El resto, quedará expuesto en espacios abiertos y dinamizados por terceros que ejercerán de público de interés prioritario para nosotros (grupos en facebook, canales youtube, cuentas twitter o mini-sites bajo dominios con nuestras keywords primarias, sitios donde dejar opiniones, etc.), que gozan de una gran visibilidad y credibilidad ante nuestros públicos: clientes actuales y potenciales, proveedores, bancos, medios de comunicación, accionistas...
Este factor real de incontrolabilidad nos forzará (a las personas y organizaciones) a actuar mejor, a ser mejores empresas, mejores personas; para que terceros puedan publicar, objetivamente, información positiva en estos espacios ajenos, y sin control alguno, más que nuestro propio comportamiento responsable.

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